[escepticos] Neolamarckismo

david en puntoque.net david en puntoque.net
Lun Jul 27 21:52:10 WEST 2009


Cielos, otro descubrimiento que revoluciona la evolución...




-----Mensaje original-----
De: escepticos-bounces en dis.ulpgc.es [mailto:escepticos-bounces en dis.ulpgc.es]
En nombre de B
Enviado el: lunes, 27 de julio de 2009 21:10
Para: escepticos en dis.ulpgc.es
Asunto: [escepticos] Neolamarckismo


 
¿Os parece que esto puede ser? A mí me cuesta de creer y se
me ocurren razones como que si fuera realmente así los agricultores o
ganaderos
le hubieran encontrado aplicaciones prácticas hace tiempo o que los
sudafricanos o australianos blancos deberían haber cambiado el color de su
piel
tras varias generaciones de residencia en un país con clima cálido, etc...
 
Pero parece que se trata de un estudio serio...
 
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnotic
ia_PK=632687&idseccio_PK=1021&h=
 
El peso, el crecimiento y otras características de una
persona podrían estar influidas por el ambiente y las costumbres de sus
antecesores. Esta idea ha vivido rodeada de controversia desde que el
naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck la formulara por primera vez en el
libro Filosofía zoológica, que cumple dos siglos este año, pero son cada
vez más las nuevas pruebas que la respaldan.
Lamarck, basándose en la herencia de los caracteres adquiridos, fue el
primero
formular de forma coherente la evolución natural, pero el triunfo de la
teoría
de Darwin, basada en la selección natural de caracteres innatos, condenó su
trabajo al descrédito. Hoy, sin embargo, los científicos están descubriendo
que
Lamarck llevaba parte de razón. «Las dos visiones no son necesariamente
contradictorias», comenta Agustín Camós, historiador de la ciencia, profesor
de
secundaria y traductor al catalán de la Filosofía zoológica. «Por
ejemplo, el propio Darwin consideraba que algunos caracteres adquiridos se
podían heredar». 

MARGINACIÓN / La infravaloración del lamarckismo empezó en la misma época
del
naturalista. De hecho, el ejemplo más utilizado para explicar la diferencia
entre su visión y la de Darwin, la historia del cuello de las jirafas (ver
dibujo), fue concebido por un eminente geólogo, Charles Lyell, para
ridiculizar
a Lamarck. 
En cualquier caso, su gran enemigo fue Georges Cuvier. Los dos empezaron
colaborando en el Museo de Historia Natural de París, estrenado después de
la
Revolución francesa, pero Cuvier adquirió poder hasta convertirse en su
director. Y no ahorró esfuerzos para hundir a su antiguo compañero. Lamarck
tuvo que vender su valioso herbario para poder sobrevivir y acabó enterrado
en
una fosa común. «Tras su muerte, sus ideas recobraron importancia y a
principios del siglo XX era incluso más popular que Darwin», subraya Camós.
Pero volvieron a hundirse con el triunfo de la genética, que parecía
demostrar
que todos los caracteres son innatos.
Sin embargo, en los últimos años se han acumulado sorprendentes evidencias.
Un
estudio iniciado durante la hambruna que golpeó Holanda en la segunda guerra
mundial ha detectado secuelas no solo en los niños que fueron concebidos por
las madres hambrientas, sino también en sus nietos: un ejemplo de factores
ambientales que se habrían heredado.

FACTOR DIETA / «La investigación más impactante ha sido la de los ratones
agouti»,
explica Manuel Esteller, investigador del Institut Català d’Oncologia (ICO)
y
del Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) y experto en
epigenética, una de las disciplinas que más ha contribuido a la recuperación
del lamarckismo. En el 2003, un equipo norteamericano produjo ratones con
genomas idénticos de madres alimentadas con dietas distintas. Las ratas que
habían comido folatos dieron a luz hijos marrones y delgados, mientras que
los
otros eran gordos y amarillentos. Además, estas características se
mantuvieron
en generaciones siguientes. 
«En este caso no se han inducido modificaciones en los genes, que determinan
los caracteres innatos y susceptibles de ser heredados --prosigue
Esteller--,
sino cambios en el ambiente o en el comportamiento, que igualmente se han
transmitido». En los últimos años, los investigadores han visto que estos
cambios
afectan al epigenoma, es decir, al conjunto de moléculas colocadas encima
del
genoma que regulan cómo se expresan los genes. Debido a la acción del
epigenoma, genomas iguales pueden originar organismos distintos.

¿HEREDAR LA MUSCULACIÓN? / La novedad más importante es que, además del
genoma,
también parte del epigenoma se puede transmitir a los hijos. Sin embargo,
eso
no quiere decir que los hijos de personas muy musculadas tengan que nacer
automáticamente musculados. «No todos los caracteres adquiridos son
transmisibles», alerta Esteller. «Es probable que solo lo sean los que están
inscritos en las células germinales». 
Este descubrimiento podría modificar la historia de la evolución. Por
ejemplo,
explicaría por qué el genoma de los humanos es tan parecido al de los
primates:
las diferencias reales estarían en el epigenoma. «Sin embargo, el principio
darwiniano de la selección natural seguiría siendo válido», subraya
Esteller.
«Sencillamente, ya no se aplicaría solo a la secuencia de los genes, sino
también
a las modificaciones epigenéticas».


      



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